Santo Padre Juan Pablo II, buscabas ir al encuentro del hombre con la poesía, pero el Señor
tenía para ti otros planes. Permítenos recorrer junto a ti tus pasos por la tierra de Cracovia para volver a leer en ellos el
misterio de tu vida.
La riqueza de la persona de Juan Pablo II es tan grande que no es posible darla a conocer
mediante una breve presentación. El Tribunal Rogatorio asumirá esta labor. Aquí solo quisiera subrayar algunos rasgos de su
espiritualidad que experimentaba quienquiera entrase en contacto con el.
En su homilía en conmemoración del 50ª aniversario de la muerte de Fray Alberto (1996) el
Cardenal Karol Wojtyła dijo:
“Cuanto mas profunda es la aceptación del Señor en el alma, mas se refleja en ella mediante los
dones del Espíritu Santo, mas la pone de rodillas. Precisamente asi fue puesta de rodillas el alma de Adam Chmielowski ante la
incomparable majestad de Dios, en presencia de la santidad y amor de Dios.
Pero Dios obra de una manera admirable en la vida del hombre. Poniéndolo de de rodillas ante el,
le ordena al mismo tiempo arrodillarse ante sus hermanos, ante su prójimo. Y así le sucedió en la vida a Fray Alberto:
poniendose de rodillas ante la majestad de Dios, cae de rodillas frente a la majestad del hombre”. El Siervo de Dios decía así
de Fray Alberto, pero en estas palabras podemos también encontrarlo a él mismo: de rodillas ante la majestad de Dios y de
rodillas ante la majestad del hombre.